¿CANADÁ SE DESMARCA DE USA, Y MÉXICO?

Este 2026 inició con un reordenamiento comercial impresionante impulsado principalmente por las políticas del presidente de Estados Unidos.

Hace unos días, el primer ministro canadiense Mark Carney rompió con una década de tensiones entre Canadá y China estableciendo un acuerdo comercial con el país asiático donde se cambia el impuesto de importación del 100% a los autos eléctricos chinos (medida que protegía a los autos eléctricos de Estados Unidos), pasando únicamente al 6%. "La amenaza económica de Estados Unidos ahora es percibida por los canadienses como mucho mayor que la amenaza económica de China. Así que esto es algo importante", comentó Edward Alden, analista internacional.

Este acuerdo seguramente fue impulsado por la política de Trump contra Canadá que tradicionalmente ha sido un gran socio para Estados Unidos, lo que abre la puerta a reescribir las alianzas entre los países de América del Norte y su tratado que por años ha impulsado la economía de Estados Unidos, Canadá y México; todo esto sucediendo en vísperas de la renegociación del T-MEC.

Este acuerdo canadiense abre una puerta enorme a este nuevo reordenamiento comercial mundial, seguramente potenciado por la incertidumbre que ha generado el presidente Trump con sus declaraciones constantes sobre impuestos y sobre la posibilidad de convertir a Canadá en un estado de Estados Unidos (el número 51).


Este acuerdo entre Canadá y China definitivamente impulsará la venta de vehículos eléctricos chinos, mercado que hoy está dominando China y que poco a poco ha desbancado a Tesla, pues en 2025 BYD vendió 2,250.000 vehículos eléctricos y Tesla únicamente 1,640.000.

Este acuerdo comercial también lleva a que China baje sus aranceles a productos canadienses. Pero más allá del acuerdo, es que gracias a las acciones del presidente Trump, se está impulsando a que los países busquen nuevas alianzas que alejen sus economías de la dependencia de Estados Unidos. 


En el tenor de un nuevo orden económico mundial, se ha sumado la Unión Europea que recientemente estableció un acuerdo comercial con el Mercosur abriendo la puerta a la creación de la zona de libre comercio más grande del mundo. Este acuerdo no es menor, pues las economías de la Unión Europea y el Mercosur suman el 25% del PIB del planeta


Hoy es difícil pronosticar el futuro de la reorganización económica del planeta, pero lo que sí es un hecho es que este acuerdo entre Canadá y China seguramente complicará la negociación del T-MEC, el pacto comercial regional que permite que muchos bienes crucen las fronteras de América del Norte sin aranceles y que se renueva este año. Trump casi seguro exigirá cambios al T-MEC destinados a trasladar la fabricación a Estados Unidos, y podría amenazar con retirarse del acuerdo por completo, especialmente si está inclinado a castigar a Canadá por su reciente acuerdo con China. 

Este es un panorama complejo e interesante para Canadá que envía el 75% de sus exportaciones de bienes a Estados Unidos, y para México que exporta el 80%.

Y aunque el panorama será complejo, lo cierto es que los fabricantes de automóviles estadounidenses dependen de una red de plantas en Estados Unidos, Canadá y México y lucharán con todas sus fuerzas para defender el T-MEC. Los agricultores estadounidenses también dependen del pacto para acceder a los mercados mexicano y canadiense. Y a las empresas tecnológicas estadounidenses les gusta la forma en que el T-MEC liberalizó el comercio digital en América del Norte.


Habrá que estar pendientes de los avances, pero lo cierto es que el presidente Trump está empujando a que los países del orbe entero establezcan nuevas alianzas que les ayuden a sobrevivir y a crecer en este nuevo orden económico mundial al que estamos entrando.


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